sábado, 20 de agosto de 2011

Acerca del Hamlet




La fotografía los muestra a los dos, en el aire, suspendidos, en su teatro sobre el viento armado. Cada vez que vuelvo los ojos sobre ella, como sobre un espejo, me devuelve el mismo rostro, la misma elevación de los cuerpos, la misma trayectoria incierta, apenas interceptada de la pelota, el mismo agon prolongado y detenido por el destello de luz de la cámara, robado al devenir, a un instante del espacio y del tiempo. Detrás de ellos el público, mendigos de la gloria, los sueña, los sostiene, no son, ellos dos, más que imágenes de sus sueños, si despertara el público, se apagarían como una vela.
La revelación es, al menos, inquietante. La foto en blanco y negro no hace sino develar los colores del tablero ¿sabe el jugador qué rigor lo mueve, sabe que las alas son cadenas que lo atan al cielo? 
                                                                                                                 
                                                                                    Seoane

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