Un mensú, a fuerza de machete, arriba a un claro de selva. Decide un descanso. Duerme
sentado, apoyando la cabeza en su fusil. Un disparo a lo lejos y la selva, escupe pájaros al cielo.
El mensú despierta de golpe y su fusil se dispara accidentalmente. La bala va a parar al tórax de
otro mensú amigo que saludaba a la distancia. El mismo que disparó antes. “¡Ja’o!” El mensú a
la deriva, ha dado muerte a un amigo. Resta tomar la canoa y empujarla al río, montar en ella y
contemplar absorto el cielo, ahora ennegrecido. Su última esperanza es que al pisar orilla una
serpiente muerda con vehemencia su pierna e inunde de locura sus horas finales.
Podeley